Junto a otras carreras que completarán un fin de semana intenso, con la F-3000 y los GT Open como series principales, los Mini disputarán su segunda cita de la Challenge de este año.
Esta competición que en otros países es tremendamente competida y espectacular, en España está bastante descafeinada, pero con una fórmula de éxito en plena crisis al hacer correr a dos pilotos en equipo por coche, coches que no son demasiado caros y así se reparten los costes.
La marca ha confiado en Last Lap, que es una empresa organizadora de eventos de todo tipo, y ya dió muestras de su penoso hacer en la última de las citas relativas a coches que organizó en el Circuito Madrileño, cuando se pensó en todo el mundo menos en la prensa, que en el fondo son los que dan a conocer las carreras.
Los VIPs son los protagonistas, también en el asfalto. Es una competición bastante enfocada a los "Gentelman driver´s", donde existe un gran respeto en la pista y donde compiten pilotos poco experimentados en pilotar un coche de carreras.
Es una pena que el espectáculo no esté enfocado al público con la plasticidad de los preciosos Minis JCW, con una igualdad mecánica y una espectacularidad que desde luego sólo podrían dar pilotos de verdad. Este enfoque para la "hight society" o prensa del famoseo no es lo mejor para una competición monomarca, de la que se pueden sentir desplazados los verdaderos amantes de los coches, y sobre todo de los Minis.
Este fin de semana habrá dos equipos nuevos, en total 17, con 34 pilotos implicados.
Tras la primera carrera en Valencia, los hermanos Petiz son los líderes, seguidos de Fernández y Navarrete.
El sábado por la mañana a primera hora se disputarán los entrenamientos que confeccionarán las parrillas para la primera manga que se disputa a última hora de la mañana del mismo sábado. El domingo la segunda de las mangas.
/Redacción micoche.com