Un reciente estudio demuestra que el número de conductores que controlarían su vehículo mediante este sistema electrónico se incrementaría hasta un 34%
Investigadores de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, han estudiado con un simulador de conducción la reacción de los conductores en situaciones críticas. El resultado del estudio es rotundo. Con el Programa Electrónico de Estabilidad (ESP) un 34 por ciento más de conductores mantuvieron el control sobre su vehículo que sin el sistema ESP. El estudio se presentó el 8 de marzo en el SAE World Congress de Detroit. Se trata, en definitiva, de otra prueba más sobre el enorme efecto positivo que el sistema ESP tiene sobre la seguridad en la conducción.
La Universidad de Iowa realizó este estudio por encargo de la Asociación “Electronic Stability Control Coalition”. Se trata de una institución que colabora estrechamente con la filial del Grupo Bosch en Estados Unidos, cuya finalidad es promover entre el público norteamericano las ventajas del Programa Electrónico de Estabilidad.
Los científicos utilizaron para sus tests el simulador oficial del organismo de tráfico estadounidense, NHTSA (National Highway Safety Administration). Los participantes en la prueba condujeron dos veces el mismo vehículo –en una simulación por ordenador–. En la primera prueba el vehículo estaba equipado con ESP y en la segunda, el sistema ESP estaba desactivado. Debían superar tres situaciones críticas sobre condiciones que se presentan habitualmente en las carreteras: una maniobra evasiva para esquivar un obstáculo repentino, una curva muy cerrada y un fuerte viento lateral impevisto.
Los resultados demostraron rotundamente que los vehículos que estaban equipados con ESP resultaban realmente más controlables por los conductores.
“El ESP es un sistema activo de seguridad que ayuda al conductor a mantener el control sobre su vehículo”, explica Wolfgang Drees, Director de Robert Bosch GmbH y responsable de la División Sistemas de Carrocería del área de Técnica de Automoción. “Los resultados de este estudio son similares a los obtenidos en otros estudios internacionales y demuestran claramente que el ESP contribuye de manera significativa a evitar accidentes graves”. Otros estudios realizados recientemente por DaimlerChrysler o Toyota llegan también a la conclusión de que el uso generalizado del ESP podría reducir potencialmente el número de accidentes graves en un 50 por ciento.
Bosch ha desarrollado el Programa de Estabilidad Electrónica conjuntamente con DaimlerChrysler y lo fabricó por primera vez en serie en el año 1995. El ESP identifica los primeros indicios cuando el coche tiende a derrapar, reduciendo el par de giro del motor al tiempo que frena las ruedas individualmente y de forma selectiva para contrarrestar su efecto subvirador o sobrevirador. Bosch ha fabricado ya más de 10 millones de estos avanzados sistemas de seguridad activa y para el año 2004 tiene prevista la fabricación de otros 4 millones de unidades. En Alemania, uno de cada dos automóviles de nueva matriculación dispone del sistema ESP.
Investigadores de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, han estudiado con un simulador de conducción la reacción de los conductores en situaciones críticas. El resultado del estudio es rotundo. Con el Programa Electrónico de Estabilidad (ESP) un 34 por ciento más de conductores mantuvieron el control sobre su vehículo que sin el sistema ESP. El estudio se presentó el 8 de marzo en el SAE World Congress de Detroit. Se trata, en definitiva, de otra prueba más sobre el enorme efecto positivo que el sistema ESP tiene sobre la seguridad en la conducción.
La Universidad de Iowa realizó este estudio por encargo de la Asociación “Electronic Stability Control Coalition”. Se trata de una institución que colabora estrechamente con la filial del Grupo Bosch en Estados Unidos, cuya finalidad es promover entre el público norteamericano las ventajas del Programa Electrónico de Estabilidad.
Los científicos utilizaron para sus tests el simulador oficial del organismo de tráfico estadounidense, NHTSA (National Highway Safety Administration). Los participantes en la prueba condujeron dos veces el mismo vehículo –en una simulación por ordenador–. En la primera prueba el vehículo estaba equipado con ESP y en la segunda, el sistema ESP estaba desactivado. Debían superar tres situaciones críticas sobre condiciones que se presentan habitualmente en las carreteras: una maniobra evasiva para esquivar un obstáculo repentino, una curva muy cerrada y un fuerte viento lateral impevisto.
Los resultados demostraron rotundamente que los vehículos que estaban equipados con ESP resultaban realmente más controlables por los conductores.
“El ESP es un sistema activo de seguridad que ayuda al conductor a mantener el control sobre su vehículo”, explica Wolfgang Drees, Director de Robert Bosch GmbH y responsable de la División Sistemas de Carrocería del área de Técnica de Automoción. “Los resultados de este estudio son similares a los obtenidos en otros estudios internacionales y demuestran claramente que el ESP contribuye de manera significativa a evitar accidentes graves”. Otros estudios realizados recientemente por DaimlerChrysler o Toyota llegan también a la conclusión de que el uso generalizado del ESP podría reducir potencialmente el número de accidentes graves en un 50 por ciento.
Bosch ha desarrollado el Programa de Estabilidad Electrónica conjuntamente con DaimlerChrysler y lo fabricó por primera vez en serie en el año 1995. El ESP identifica los primeros indicios cuando el coche tiende a derrapar, reduciendo el par de giro del motor al tiempo que frena las ruedas individualmente y de forma selectiva para contrarrestar su efecto subvirador o sobrevirador. Bosch ha fabricado ya más de 10 millones de estos avanzados sistemas de seguridad activa y para el año 2004 tiene prevista la fabricación de otros 4 millones de unidades. En Alemania, uno de cada dos automóviles de nueva matriculación dispone del sistema ESP.