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    Los problemas provocados por un escape o catalizador en mal estado

    20 de abril de 2006
    En ocasiones, el conductor o propietario de un vehículo no es consciente de los problemas que puede acarrear un escape o un catalizador en mal estado. Bosal, uno de los fabricantes líderes de estos elementos a nivel mundial, conocedor de este hecho, ha querido plasmar estos posibles inconvenientes con el fin de prevenir o identificarlos.
    Los problemas provocados por un escape o catalizador en mal estado
    Desde el punto de vista de la seguridad de los ocupantes del vehículo, un escape suelto puede caer, provocando un efecto de palanca, que catapultaría el coche hacia arriba. También engendra un riesgo de accidentabilidad ya que la línea completa de escape cuelga debajo del vehículo. Una rotura en una brida, en un soporte, en las gomas de las que cuelga, provocaría la pérdida de las partes del mismo en carretera.

    No llevar escapes en buen estado también puede ocasionar daños en el vehículo. Si los tubos están partidos o doblados pueden acercar las zonas calientes a los bajos del vehículo, provocando incendios en el paragolpes y en las protecciones inferiores de plástico o resina.

    El conductor notará igualmente una falta de potencia debida a que el interior de un silencioso deteriorado puede taponar la salida de los gases de escape así como ruidos molestos provocados por vibraciones debido a los soportes dañados (gomas, tornillos, muelles, abrazaderas?). A todas estas molestias, hay que añadir otras como el rechazo en la ITV, multas por exceso de ruido.

    Asimismo, circular con un catalizador en malas condiciones puede ocasionar una serie de peligros y trastornos que a la larga resultan muy perjudiciales para el usuario del vehículo. Así pues, el conductor se enfrenta a posibles peligros de incendio. Las roturas de tubos en la bajada del colector y antes del cuerpo del catalizador suelen provocar salidas de llamas, llegando a incendiar cualquier elemento inflamable bajo el vehículo como hierba, bolsas de plástico, fibra del propio coche, etc?

    Desde el punto de vista del medioambiente, un catalizador en mal estado propicia la contaminación al no depurar los gases tóxicos y pudiendo provocar asfixias e intoxicaciones en lugares cerrados como garajes o talleres.

    No solamente existe un riesgo de dañar el vehículo, porque al estar taponado la salida de gases, aumenta la presión en el escape, llegando a provocar escapes reventados y daños en el motor, sino que también acorta la vida de los escapes por no depurar los humos tóxicos que incrementan el nivel de ácido (sulfúrico, nítrico,?), ocasionando la corrosión prematura del escape.

    En cuanto a los catalizadores, en una época en la que el precio de los combustibles registra históricos cada mes, un aumento del consumo puede repercutir directamente en la economía mensual del usuario y este es el resultado si un catalizador ha quedado vaciado, pues parte del combustible sin quemar se pierde por el escape debido a la falta de presión de salida. Se pueden alcanzar incrementos de 1 o 2 litros cada 100 Km.

    La sonda, elemento de medición que regula el funcionamiento correcto del vehículo, también es un elemento fundamental en la vida del catalizador. Su deterioro puede fundir el monolito cerámico de un catalizador.

    Solucionar esta situación es posible si se realiza una conducción cuidadosa con el catalizador y se siguen algunas medidas preventivas. Para ello es importante evitar subirse a los bordillos ya que el catalizador puede quedar dañado por fuertes golpes. Además, es preferible calentar el vehículo antes de salir de viaje, manteniendo durante un par de minutos el coche al ralentí. De esta forma, se alcanzará antes la temperatura de trabajo. En el caso de sustituir el catalizador, se recomienda cambiar también la sonda lambda, lo que permitirá alargar la vida de éste.

    Si, por otro lado, el catalizador ya comienza a dar señas de mal funcionamiento, las medidas a tomar dependerán de los ?síntomas?. Un exceso de hollín negro en el escape o un exceso de humo negro cuando el coche está en marcha, delatará un problema de exceso de combustible y posibles daños en el catalizador. En ese caso es necesario pasar una lectura de gases.

    Ante ruidos de partes sueltas, Bosal recomienda pasar una revisión puesto que algunos elementos sueltos pueden identificar un monolito troceado. Además, dicho monolito, troceado o fundido, puede desplazarse, taponando el escape y provocando que el coche se ahogue, por lo que el conductor debería revisar el estado del catalizador ante una pérdida de potencia.

    En resumen, es importante no olvidar pasar con su vehículo las revisiones periódicas correspondientes para evitar fallos de encendido o de combustión que puedan dañar al catalizador.
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