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El Volvo C30 BEV, coche totalmente eléctrico, se presenta por primera vez
 (22/09/2009)
Parece un Volvo C30 normal y ofrece exactamente la
misma seguridad, confort y espacio que el modelo estándar. La diferencia es que
funciona sólo con electricidad, por lo que no emite gases de escape, y tiene una
autonomía de hasta 150 kilómetros.
La ambiciosa estrategia de electrificación de Volvo Cars
no ha tardado en obtener resultados concretos. Además de introducir en el
mercado un híbrido con baterías recargables mediante conexión a la red eléctrica
(plug-in hybrid) en 2012, actualmente se está trabajando en evaluar la
viabilidad de un coche alimentado enteramente por electricidad conocido como BEV
(siglas inglesas de Vehículo Eléctrico alimentado por Baterías).
A lo largo de 2009, Volvo ha fabricado y probado
internamente un número reducido de versiones de prototipo del C30 BEV. Además de
hacer hincapié en el rendimiento y la seguridad, se ha prestado mucha atención a
la integración del sistema de propulsión eléctrica en el resto del vehículo.
“El Volvo C30 es el primer modelo alimentado por energía
eléctrica que ensayaremos. Las excelentes propiedades de este coche en
situaciones de tráfico urbano y su peso relativamente bajo lo convierten en un
modelo particularmente apropiado, ya que se prevé que los coches eléctricos se
usen primordialmente en áreas urbanas o metropolitanas y para desplazamientos
diarios de ida y vuelta al trabajo”, afirma Lennart Stegland, Director de
Vehículos especiales de Volvo Cars
Solución técnica
La electricidad es un combustible muy apropiado para
turismos. La mayor eficiencia energética del motor eléctrico frente al motor de
combustión es lo que indica que los coches eléctricos pasarán a ser cada vez más
comunes en el futuro, a medida que los precios de combustible suban y las
exigencias de bajo nivel de emisiones de CO2 se vuelvan más estrictas
El Volvo C30 BEV se alimenta con una batería de ión de
litio que se carga a través de la toma de alimentación normal que encontramos en
la mayoría de las casas.
La recarga de una batería totalmente agotada a través
del suministro eléctrico doméstico ordinario (230 V, 16 A) lleva unas ocho
horas. El vehículo se carga con electricidad renovable, lo cual supone que el
nivel emisiones —en todo el proceso que va desde la producción de electricidad
hasta su uso en la carretera— será en principio nulo.
El motor eléctrico va se encuentra bajo el capó, igual
que el motor de un coche convencional. Una de las prioridades del proyecto BEV
es encontrar la ubicación óptima de la batería. Las mejores son probablemente el
túnel del eje propulsor y el lugar donde suele alojarse el depósito de
combustible. Estas ubicaciones se encuentran en el interior de la zona de
deformación optimizada del coche en los escenarios más comunes de colisión. Al
funcionar el coche únicamente con electricidad, requiere una batería más grande
con una capacidad superior (24 kWh) a la que llevan los híbridos con baterías
conectables a la red eléctrica (12 kWh).
Capacidad de la batería
La velocidad máxima del C30 BEV es de unos 130
kilómetros por hora, lo que será más que suficiente para la mayoría de los
usuarios de este tipo de coche. La aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora se
realizará en menos de 11 segundos. El coche tendrá una autonomía de hasta 150
kilómetros, intervalo que supera y mejora la distancia que el 90% de todos los
conductores europeos recorre al día.
Los mismos estándares de seguridad que siempre
Volvo Cars impone los estándares de alta seguridad de
siempre a todos sus productos, independientemente del tipo de combustible o
fuente de alimentación utilizados. La dedicación a la seguridad por parte de
Volvo se centra siempre en el ser humano y se basa en sólidos conocimientos
especializados procedentes de situaciones de tráfico de la vida real. Lo que es
más, en Volvo se llevan a cabo exhaustivas pruebas internas tanto virtuales como
en su laboratorio avanzado de pruebas de choque. Si Volvo elige introducir un
tipo de coche eléctrico totalmente nuevo en el mercado, será exactamente igual
de seguro que cualquier otro coche que lleve el emblema de Volvo.
Teóricamente, Volvo ha identificado todos los escenarios
de seguridad relacionados con la electrificación en las etapas previa,
concurrente y posterior a una colisión. Tras un estudio minucioso de dichos
escenarios, los ingenieros de la empresa crearán soluciones para gestionar cada
una de las situaciones identificadas, con la garantía de que todos los futuros
coches eléctricos cumplan plenamente con los bien conocidos estándares de
seguridad de Volvo en todos los aspectos.
Potencial del mercado
La principal vía de electrificación de Volvo Cars en las
próximas décadas son los híbridos con batería conectable a la red, y en
particular en el segmento de los modelos de vehículos grandes de la empresa. La
combinación del motor eléctrico y motor de combustión es la solución que
probablemente tenga el mayor potencial tanto desde el punto de vista técnico
como comercial. Los híbridos ofrecen una autonomía amplia, un buen rendimiento
medioambiental y, al mismo tiempo, dependen poco de la costosa tecnología
aplicada a las baterías.
Existen varios factores que determinan el éxito que
tendrán en el futuro los coches eléctricos:
“El consumidor debe sentir que este tipo de coche es
atractivo tanto para conducirlo como para tenerlo en propiedad. Para
garantizarlo, creemos que los coches eléctricos deberán ser tan cómodos y
seguros, y ofrecer niveles similares de rendimiento, que los coches alimentados
por otras fuentes de energía. El aprendizaje obtenido con el proyecto C30 BEV
nos ayudará a reunir todos estos criterios y exhibir la determinación de Volvo
de impulsar desarrollos en el ámbito de la electrificación”, señala Paul
Gustavsson, Director de la Estrategia de electrificación de Volvo Cars.
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