| Los
primeros 100 años de Ford en Europa
Aunque
la compañía Ford Motor fue fundada
en los Estados Unidos y es mundialmente reconocida
como marca estadounidense, su historia en Europa
sigue de cerca su herencia norteamericana; desde
la llegada del primer vehículo Ford a Gran
Bretaña en 1903 hasta la compañía
europea actual que trabaja con 42 países
del continente europeo.
Ford
es una compañía a escala mundial
desde sus inicios. A los pocos meses de ser fundada
la compañía Ford Motor Company en
Detroit el 16 de junio de 1903, los dos primeros
vehículos Ford que llegaron a Europa eran
desembalados en Londres para su presentación
en Marzo de 1904 en el Salón del Automóvil
de Cordingley, en el Agricultural Hall de Islington.
Dichos
vehículos llamaron la atención de
un joven llamado Aubrey Blakiston, que abrió
un punto de venta, hizo un pedido de doce modelos
A de Ford y alquiló un puesto en el salón
de exposición y ventas de Long Acre, un
centro de fabricación y venta de vehículos
de motor en Londres.
Las
ventas fueron lentas – tardó un año
en vender los doce vehículos – pero
el concesionario contrató a un “experto
en automoción” llamado Percival Perry,
que tuvo un papel decisivo en el asentamiento
de Ford en Europa.
En
aquellos días, Francia –sede de la
mayor industria automovilística de Europa-
parecía el lugar más indicado para
coordinar las empresas europeas y, de hecho, una
de las primeras ventas de vehículos Ford
se realizó en ese país, a principios
de 1904. En 1908, se fundó una división
europea encargada de supervisar las ventas en
Europa con el estadounidense H.Baker White al
frente. La importancia de su cargo se reflejaba
en la cuantía de su sueldo: la enorme cantidad,
para la época, de 24.000 dólares,
equivalentes a 1.5 millones de dólares
actuales aproximadamente.
El
proceso de fabricación no tarda en comenzar
Pero
el centro neurálgico de las operaciones
de Ford en Europa, pasó pronto a ser Gran
Bretaña, donde Percival Perry había
tomado el relevo en el concesionario y las ventas
se disparaban tras el lanzamiento, en 1906, del
Modelo N de cuatro cilindros y a un precio muy
competitivo. En 1909, se fundó una división
inglesa de la compañía con Percival
Perry al frente y la fuerza del mercado llevó
a la creación, a finales de octubre de
1911, de la primera fábrica Ford fuera
de los Estados Unidos en Trafford Park, Manchester.
Un
par de años más tarde, empezó
una unidad de montaje en unos locales de Burdeos,
dirigida en sus inicios por la marca francesa
líder aunque pronto pasó a manos
de la empresa Ford Motor Company.
Durante
la Primera Guerra Mundial, Perry, que había
sido designado como Controlador Adjunto del Departamento
de Maquinaria Agrícola del gobierno de
Gran Bretaña, convenció a Henry
Ford para que fabricara una planta de tractores
(la primera fábrica especializada de Ford
en el Viejo Mundo) cerca de Cork, en Irlanda,
lugar de nacimiento de su padre. El primer tractor
Fordson salió de la cadena de montaje el
3 de julio de 1919. Aunque insólito, Ford
Irlanda fue una empresa privada de la familia
Ford hasta 1920.
El
modelo T de Ford lidera la expansión europea
La visión que Henry Ford tenía del
Modelo T, como el Vehículo Universal, otorgó
a la compañía una gran ventaja.
El Modelo T, fue el primer vehículo concebido
como verdadero “automóvil del mundo”
y así, a principios de 1920, fue creándose
una sucesión de plantas de montaje europeas
y de puntos de venta nacionales, controlada desde
Detroit como apoyo al clamoroso éxito.
Salvo pequeñas diferencias de chapa y pintura
para adaptarse a las exigencias de cada país,
el producto final era idéntico en todos
los mercados.
La
primera planta de montaje europea de la expansión
de posguerra se abrió en Copenhague, donde
se fundó Ford Dinamarca el 25 de junio
de 1919. Los socios de producción en los
que más confiaba Henry Ford, William Knudsen
y Charles Sorensen, eran daneses; Knudsen fue
el encargado de modelar la expansión de
Ford en Europa a principios de los años
20 mientras que Sorensen rechazaba una propuesta
de crear una empresa conjunta en Francia con el
ambicioso André Citroën
Impaciente
por abrir una planta que distribuyera al sur de
Europa, Ford propuso la creación de una
nueva fábrica en Burdeos, pero las autoridades
francesas no cooperaron y la planta se abrió
finalmente en una antigua bodega de vino en la
zona franca de Cádiz, en España.
El
montaje continuó a pequeña escala
en Burdeos en un edificio tan poco adecuado, que
los vehículos una vez ensamblados, tenían
que almacenarse en mitad de la calle fuera del
local de la compañía. Esta inapropiada
manera de trabajar se prolongó hasta 1925,
cuando la producción se trasladó
a una fábrica de un suburbio de París,
Asnières.
Una
de las fábricas más destacables
de Ford se estableció en un antiguo almacén
en Trieste, al norte de Italia, en 1922. Durante
los años 20, controlaba el 75% de la cuota
de un mercado de 36 países en tres continentes,
incluidas Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia,
Rumanía, Albania, Georgia y Azerbaiyán.
Sorprendentemente,
Alemania, donde se inventó el primer vehículo
de motor útil en los años 80, se
incorporó tarde al esquema que Ford tenía
en Europa; la primera compañía Ford
Alemania se fundó en 1925 y el montaje
no comenzó hasta 1926 en un almacén
de Berlín que se alquiló a orillas
del canal. La creación de la división
de Berlín, estuvo a cargo de los empleados
de Ford Dinamarca en Copenhague y aunque el encargado
que manejaba el negocio, era capaz de leer en
alemán, no sabía hablar el idioma.
Otras
plantas de montaje de la pre-guerra se encontraban
en Bélgica (compañía fundada
en 1922, y cuyo inicio de montaje, fue en ese
mismo año), los Países Bajos (compañía
fundada en 1924, el montaje empezó en 1932),
Turquía (división fundada en 1928,
el montaje empezó en 1929), Rumanía
(compañía fundada en 1931, el montaje
empezó en 1936) y Hungría (compañía
fundada en 1938, el montaje empezó en 1941).
Las compañías que no disponían
de instalaciones antes de la guerra eran Suecia
(compañía fundada en 1924), Egipto
(división fundada en 1926), Finlandia (compañía
fundada en 1926), Portugal (compañía
fundada en 1932) y Grecia (compañía
fundada en 1932).
El
primer representante ruso fue designado en 1907,
pero fueron los tractores los que encumbraron
a Ford tras la revolución.
Los
tractores de Fordson ayudaron en gran medida a
resucitar económicamente a Rusia tras la
revolución con más de 25.000 Fordsons
vendidos en toda la Unión Soviética
en 1926, y transformaron los métodos agrícolas
de Rusia. Los rusos tenían un concepto
tan alto de los tractores Fordsons que pronto
crearon una fábrica en Leningrado para
producir réplicas a un ritmo de 20 al mes.
La
vida después del Modelo T
Hasta
finales de 1927, las operaciones Europeas se basaban
en el Modelo T que, aunque con un precio de venta
reducido, soportaba fuertes gravámenes
impuestos a la capacidad del motor por los mercados
europeos y pasó de ser el vehículo
más vendido en el mundo a ver tambalearse
las ventas cuando otros grandes productores ofrecieron
vehículos más pequeños, ligeros
y rápidos, más atractivos para el
gran público. El lanzamiento del nuevo
y extremadamente moderno Modelo A en 1928, se
acompañó de un replanteamiento de
la manera de operar en Europa.
Después
de la guerra, Henry Ford dividió sus intereses
en Europa en doce compañías autónomas
pero, a comienzos de los años veinte, comprendió
la necesidad de coordinar esas compañías
con el fin de mejorar la efectividad de la estrategia
europea, una estrategia adelantada a su tiempo
si se compara con la manera de dirigir compañías
paneuropeas hoy en día.
La
base de la estrategia era centralizar las actividades
europeas de Ford en Gran Bretaña y crear
una nueva compañía, Ford Motor Limited
para este fin. El principal objetivo del “plan
1928” era construir una nueva fábrica
–“el Detroit de Europa”- en
una zona pantanosa ganada al mar en Dagenham,
Gran Bretaña como centro de las actividades
europeas de Ford. Construida al entonces inmenso
coste de 5 millones de libras esterlinas, la planta
de Dagenham fabricó su primer vehículo
el 1 octubre de 1931, el camión Modelo
AA.
Pero
desde la inauguración de la planta en mayo
de 1929, el mundo se había sumido en la
depresión. La demanda del Modelo A, cayó
en picado porque, aunque barato, se encarecía
por los impuestos y el consumo. En sus primeros
tres meses de operación, Dagenham sólo
vendió cinco vehículos Modelo A
y el nuevo Ford de la compañía de
Gran Bretaña fue una ruina; tan sólo
se mantenía con la venta de vehículos
comerciales.
La
mermada economía de Europa revivió
con la llegada del primer Ford, especialmente
diseñado para Europa, el Modelo Y de 933
cc. Diseñado en cinco meses, el prototipo
del Modelo Y se presentó en exposiciones
especiales de Ford por toda Europa, empezando
por la exposición exclusiva de Ford Gran
Bretaña en el Albert Hall, en Londres,
en febrero de 1932. En agosto había empezado
la producción.
Diez
meses entre los bocetos y la producción
suponían un increíble logro, pero
la situación era desesperada.
La
visión de Henry Ford fue ampliamente recompensada.
Ford Gran Bretaña, con pérdidas
entre 1932 y 1933, consiguió unos beneficios
de 1,39 millones de libras esterlinas al año
siguiente con el Modelo Y, y una cuota de mercado
para Ford del 54% del mercado británico
de vehículos de máximo 8 caballos.
También se inició su montaje en
las fábricas de Ford de Colonia, Paris,
Cork, Copenhague y Barcelona y el diseño
básico se mantuvo hasta 1959 en Gran Bretaña.
Casi
simultáneamente a la fábrica de
Dagenham, se construyó otra en Alemania
a orillas de Rhin, en Colonia. Por desgracia,
el clima político de los años 30
hizo que la planta de Ford en Colonia se encontrara
con grandes dificultades económicas dado
que las importaciones de caucho y cobre sólo
podían realizarse a cambio de dólares.
En
1929, Ford Estados Unidos empezó a colaborar
con Rusia en la construcción de una planta
de montaje a las afueras de Nizhni Novgorov. Al
principio, los camiones y automóviles Modelo
A, se montaban en una pequeña planta en
Moscú. La nueva planta de Nizhni, que se
rebautizó con el nombre de Gorky en 1932,
se creó el día de Año Nuevo
de 1931. Tuvo problemas desde el primer día
y en 1932 producía menos de 24.000 Modelos
A, de un objetivo de producción de 140.000.
El contrato con Ford finalizó en 1935,
pero el Ford fabricado por los rusos, conocido
como GAZ, siguió produciéndose los
siguientes diez años y ayudó a sentar
las bases para el desarrollo de la industria del
automóvil en Rusia.
Depresión,
proteccionismo y guerra en Europa
El problema con el plan de 1928 fue, que no previó
el nivel de proteccionismo que se cernía
sobre los mercados continentales durante los años
30, como resultado de la Depresión ni la
hostilidad que se viviría contra Ford,
puesto que se la percibía como una marca
“estadounidense” pese a llevar más
tiempo trabajando en Europa que muchos de los
fabricantes autóctonos.
En
Francia, donde se lanzó una campaña
en 1931, de “compre francés ante
todo” con el apoyo de Renault y Citroen,
el director de Ford, Maurice Dollfus, señaló
las aportaciones de Ford a la economía
francesa: “El motor, el eje trasero, los
paneles de la estructura y las ruedas se reciben
del exterior; el chasis, los ejes delanteros,
faros, radiadores, equipos eléctricos,
dínamos, neumáticos y el acabado
de la carrocería, se realizan en Francia...
30.000 personas viven de Ford Francia.”
No
sirvió de mucho y Ford Francia intentó
relanzar su imagen aliándose con la compañía
Mathis, de larga trayectoria en Estrasburgo y
fabricar vehículos de 8 válvulas
con el nombre de “Matford”. La alianza
duró menos de diez años. A finales
de los años treinta, se construyó
una nueva fábrica en el sur de París,
en Poissy, pero apenas había iniciado su
producción cuando estalló la Segunda
Guerra Mundial.
La
planta de montaje de España en Barcelona,
fue pronto víctima de la Guerra Civil.
Ocupada por Lealistas pro-gubernamentales a las
dos semanas del comienzo de las hostilidades en
1936, la planta siguió subsistiendo hasta
que Barcelona cayó frente a las tropas
nacionales del General Franco en 1939. Nunca se
recuperó y se vendió a intereses
locales en 1954.
A
finales de los años 30, el plan de integración
de las empresas europeas de Ford se desvaneció
puesto que los modelos alemanes y franceses cada
vez tenían menos en común con los
productos británicos. Por irónico
que parezca, existió menos coordinación
entre las fábricas de Ford en la Europa
continental en los tiempos de paz que durante
la guerra cuando las plantas ocupadas de Francia,
Holanda, Bélgica y Dinamarca estaban controladas
por Ford Alemania.
La
contribución de la compañía
británica de Ford al esfuerzo de la guerra
fue encomiable; Dagenham fabricó unos 13.000
Carros Universales, más de 250.000 motores
de 8 válvulas y más de 185.000 vehículos
militares mientras que una fábrica construida
especialmente en Manchester fabricaba más
de 30.000 motores de 12 válvulas Rolls-Royce
Merlín, con capacidad de 27 litros para
los famosos aviones de guerra como el Hurricane,
el Mosquito y el Lancaster.
El
renacimiento en la posguerra
Con la ayuda de Dagenham, Colonia pronto retomó
la producción tras la declaración
de paz de 1945, pero las divergencias en el diseño
del producto, que habían comenzado ya en
los años 30, se incrementaron durante los
años 50 y 60 hasta el punto de encontrarnos
compitiendo, en numerosos mercados continentales,
productos de Ford Gran Bretaña y Ford Alemania.
Por
aquel entonces, la compañía Ford
Motor estaba liderada por el joven y dinámico
Henry Ford II, que había sucedido a su
abuelo en septiembre de 1945, tres días
después de su 28 cumpleaños. Aunque
la compañía Ford se había
movido en los mercados mundiales casi desde sus
inicios, no dispuso de un verdadero organismo
de coordinación de sus operaciones a escala
mundial hasta que se creó una división
internacional en septiembre de 1946.
A
principios de 1948, tan pronto como logró
llevar a cabo la necesaria reorganización
de Ford Estados Unidos, el joven Henry se acercó
a inspeccionar las compañías europeas.
El contraste entre Gran Bretaña y Alemania
saltó a la vista durante la visita de Henry
Ford II. En Dagenham, preparada para exportar
6.000 vehículos a los
Estados Unidos en seis meses, Henry Ford retiró
de la cadena de montaje el vehículo número
250.000 de la posguerra. En Alemania, fue el camión
número 10.000 de la posguerra el que se
retiró. Los vehículos eran lujos
que el mercado no se podía permitir.
En
el año 1948, Colonia lanzó su primer
vehículo de la posguerra, el famoso “Buckel”
Taunus. El aerodinámico tres puertas tenía
una forma muy llamativa, con los faros integrados
en el parachoques. Continuó en producción
hasta 1952, cuando se conoció el Taunus
1.2l.
Durante
ese tiempo, Dagenham ideaba la gama más
avanzada de Europa en vehículos familiares,
el Cónsul de cuatro cilindros y el Zephyr
de seis cilindros. Con el primer motor de Ford
con válvulas en culata, una robusta carrocería
monocasco y la incorporación por primera
vez en la historia de columnas MacPherson independientes
para la suspensión –un sistema que
pasaría a ser común en la industria-
los nuevos vehículos causaron sensación
en su lanzamiento en el Salón del Motor
de Londres de 1950.
Ford
Francia cesó su producción en 1954
al seguir camino independiente, tras la Segunda
Guerra Mundial, y fabricar el modelo Vedette de
8 válvulas, que no se adecuaba al régimen
de austeridad del país. La fábrica
de Poissy, que nunca rindió al cien por
cien, se vendió a la compañía
francesa Simca.
Durante
los años 50, los británicos se mantuvieron
con una gama de modelos de excitantes diseños:
los nuevos Consul y Zephyr y el Anglia 105E. Sin
embargo, en esta época Ford Gran Bretaña
y Ford Alemania desarrollaban modelos que competían
y hacían un flaco favor a la economía
de la empresa. Sólo en una ocasión,
esta rivalidad resultó ser muy beneficiosa.
Cuando
sir Partrick Hennessy, Presidente de Ford Gran
Bretaña, descubrió que Ford Alemania
estaba trabajando en un nuevo Taunus con tracción
delantera y cuyo nombre en clave era “Cardenal”,
ordenó a sus planificadores de producto
y a sus ingenieros, que desarrollaran un nuevo
vehículo familiar superior al rival. El
resultado de estos esfuerzos por competir fueron
dos ganadores: el Cortina 1962, una gama que se
convirtió en toda una leyenda de la industria
y el Taunus 12M, con un motor de 4 válvulas
y que abrió nuevos caminos a Ford por ser
el primer vehículo de la compañía
con tracción delantera.
Hacia
la integración europea
En
cualquier caso, pronto se hizo obvio que desarrollar
modelos por separado, suponía un doble
esfuerzo innecesario para las compañías
europeas. Un grupo de estudio, dirigido por John
Andrews, directivo nacido en California, de Ford
Alemania, investigó cómo podría
operar una compañía Ford combinada
en un mercado común europeo.
El
primer programa desarrollado en conjunto por Gran
Bretaña y Alemania, fue el “Project
Redcap”, que dio como resultado la exitosa
furgoneta Transit. Lanzada en 1965, no tardó
en convertirse en el éxito de ventas de
la industria y ha mantenido su posición
desde entonces.
También
encabezó la renovación de las actividades
de Ford en Turquía, donde la compañía
turca Otosan desarrolló una versión
especial de la famosa furgoneta ayudada en la
producción por ingenieros de vehículos
comerciales de Ford. Esta compañía
formaba parte del Grupo Koç (que empezó
la venta de vehículos Ford en 1928) y del
que Ford adquirió un 30% de sus acciones
en 1983. Ford Otosan es hoy una empresa conjunta,
Ford y Koç, con un 41% cada una.
En
el verano de 1967, una vez demostrado que la cooperación
entre empresas funcionaba satisfactoriamente,
Henry Ford II decidió que había
llegado el momento de crear una organización
“Ford Europa” a cargo John Andrews.
Desde entonces, las dos compañías
trabajaron conjuntamente en los programas de futuros
modelos.
Los
640 kilómetros que separaban los centros
de ingeniería de los de desarrollo, en
Dunton -Gran Bretaña- y en Merkenich -Alemania-,
planteaban dificultades geográficas que
se solventaron con la creación de una línea
aérea de la compañía que
servía de pilar de base a la organización
europea. En los años sucesivos, Ford innovó
con otros métodos de comunicación,
como videoconferencias, para poner en contacto
a las distintas divisiones de Ford en Europa.
Ford
Europa no sólo coordinaba los programas
de investigación e ingeniería para
Ford en Europa sino que, además, integraba
los procesos de fabricación y venta de
todas las empresas de Europa consiguiendo significativas
economías de escala. En 1967, esto supuso
un punto de partida decisivo y se anticipaba a
la expansión de la Comunidad Europea y
a la llegada del Mercado Único.
La
expansión más importante de la fabricación
Métodos más eficaces de fabricación
fueron retirándose paulatinamente de las
plantas de montaje locales de los mercados con
escasa presencia de Ford en beneficio de grandes
unidades de fabricación que hacían
llegar a las compañías de ventas
nacionales los vehículos ya terminados.
Los
años 60 fueron testigos de la apertura
de amplias nuevas plantas en Halewood en Gran
Bretaña y Genk en Bélgica. Halewood
empezó la producción del Anglia
en 1962 y Genk en 1964 con la producción
del Taunus y más adelante del Transit.
La
expansión continuó con la apertura,
en 1970, de la planta de Ford en Saarlouis, Alemania,
que fabricó el Escort en aquella época
y es “madre” del Focus actual.
En 1973, se abrió una nueva planta en Burdeos
encargada de la transmisión y en 1980 otra
en Bridgend -Gales-, encargada de los nuevos motores.
En 1976, se creó una importante fábrica
en Valencia para atender las demandas de los mercados
del sur en expansión. Su primer producto
fue un pequeño automóvil de tracción
delantera, llamado Ford Fiesta de éxito
arrollador.
Tanto
para Burdeos como para Valencia, había
una sensación de vuelta a casa para Ford,
puesto que Burdeos había vivido los inicios
del montaje de vehículos Ford sesenta años
atrás, y Ford volvía a fabricar
en España por primera vez desde la Guerra
Civil.
Hay
que añadir que, durante estos quince años
de gran expansión, también se crearon
nuevas instalaciones de importancia: las principales
pistas de pruebas de Ford en Europa, en Lommel,
Bélgica. Estas instalaciones se fundaron
en 1965 y estaban compuestas por una amplia variedad
de pistas de pruebas desde circuitos de alta velocidad
ovales en los que se puede conducir “sin
manos” a velocidades de 200km/h (125mph)
hasta pistas de “tortura” con empedrados
y fieles réplicas de las superficies de
las carreteras más exigentes de Europa.
Lommel también consiguió las más
empinadas pendientes de los Países Bajos
cuando sus montes de prueba “Alpes Lommel”
se construyeron en 1970.
Hacia
el presente
En
los últimos veinticinco años, Ford
ha cambiado radicalmente. Con el lanzamiento del
Sierra en 1982, Ford iba a la cabeza del diseño
aerodinámico eficaz. Otros productos emblemáticos
han continuado incluidos el Escort, Scorpio, Mondeo
y Focus –todos ganadores del premio Coche
del año europeo- y el Escort y el Focus
han conseguido entrar en el ranking de coches
más vendidos en el mundo. Transit sigue
sirviendo de referencia en el mercado de las furgonetas
de tamaño medio y una nueva generación
de Fiesta se está abriendo paso en el sector
del utilitario, altamente competitivo.
El giro hacia el este de los mercados tras la
apertura de la Europa central y del este, ha llevado
a los directivos de Ford en Europa a cambiar Warley
por Colonia. Con este movimiento hacia el este,
Ford tiene ahora una presencia significativa en
los países del antiguo bloque del este
y ha reanudado su colaboración en materia
de producción con Rusia, donde se iniciará
la fabricación del Focus en una nueva planta
en San Petersburgo, en 2002.
El
grupo Ford, ha crecido con la adquisición
de algunas de las marcas más famosas de
Europa como Jaguar, Aston Martin, Volvo y Land
Rover. Sus productos son ejemplos a seguir por
la industria en cuanto a rendimiento y manejo.
Pero
detrás de todo eso, la visionaria frase
que Henry Ford pronunció un siglo atrás
sigue siendo válida, trescientos millones
de vehículos después: “Voy
a fabricar un vehículo de motor para todos.
Deberá ser lo suficientemente amplio para
una familia, pero también lo suficientemente
reducido para que los particulares no expertos
puedan manejarlo con facilidad y mantenerlo, además
de muy ligero para un consumo ajustado.”
“Se
fabricará con buenos materiales, con los
mejores trabajadores que el dinero permita contratar
y con los diseños más sencillos
que la ingeniería pueda conseguir.”
“Sin
embargo, deberá ser tan económico
que hasta una persona de modestos recursos pueda
adquirirlo y disfrutar con su familia la bendición
de horas felices en los espacios abiertos del
Señor.”
¿Cuántas
compañías siguen siendo fieles a
sus principios cien años después?
Ford
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