Cadenas
de nieve, el seguro para el invierno
Cuando
llega el invierno y la climatología
comienza a hacer estragos en las carreteras,
las cadenas de nieve constituyen un elemento
de seguridad imprescindible en el automóvil.
Ante una intensa nevada o con presencia de
placas de hielo en la calzada, tan sólo
existen dos fórmulas para garantizar
la seguridad del automóvil: unos neumáticos
M+S (Mud+Snow, es decir, barro más
nieve) susceptibles de poder incorporar clavos
de tungsteno, y unas cadenas de nieve.
Sin
embargo, el actual reglamento de circulación
español prohíbe expresamente
la utilización de clavos de tungsteno,
ya que deteriora el pavimento sin nieve, por
lo que la utilización de neumáticos
M+S se puede quedar un poco corta ante climatologías
extremadamente adversas, y además,
este tipo de neumáticos sufren un desgaste
acelerado sobre pavimentos secos o en presencia
de altas temperaturas, lo que obliga a disponer
de dos juegos completos de cubiertas, una
para verano y otra para invierno, que no todo
el mundo está dispuesto a tener.
Por
tanto, la solución más rápida,
lógica y barata son un buen juego de
cadenas de nieve.
Elección
Para
poder elegir unas cadenas adecuadas a cada
necesidad es muy importante conocer sus principales
características técnicas, para
poder decidir cuál es la más
conveniente.
Hay cuatro factores fundamentales a la hora
de la elección de una buena cadena
de nieve: la tracción que proporcionan,
la calidad de fabricación, la facilidad
de montaje y el precio.
Evidentemente,
el factor primordial en una cadena es la tracción
que proporciona sobre todo tipo de calzadas
cubiertas de nieve o hielo. La capacidad de
tracción viene determinada por el diseño
de la misma. Actualmente, existen diferentes
tipos de cadenas de acero, como las de huella
en escalera, en forma de "Y", las
de rombo, rombo asimétrico, con o sin
rompehielos, las de palas, las de malla, etc.
Básicamente,
existen dos tipos de cadena de nieve: la "tradicional"
de eslabones, y la de pala. La "tradicional"
es una cadena formada por un número
limitado de eslabones, que se coloca alrededor
del neumático mediante diferentes sistemas
para que éste disponga de la suficiente
tracción.
La
cadena de palas en realidad no es una
cadena, sino un armazón de diferentes
materiales de alta resistencia, al que se
acoplan en la pala o zona que coincide con
la banda de rodadura del neumático
los eslabones de la cadena o los clavos para
asegurar la tracción. Tiene la ventaja
de una gran facilidad de montaje, pero ocupa
mucho sitio en el maletero y su precio es
casi 3 veces superior a las de rombo con aro
interior flexible (gama alta + rompehielo).
Cada
una de ellas ofrece una diferente capacidad
de tracción, direccionalidad y frenada.
Por tanto, la valoración y elección
deberá estar en función de las
condiciones de utilización: zonas habituales
de uso llanas o montañosas, el tipo
de vehículo en el que se vayan a utilizar
(peso, tracción delantera, trasera
ó 4x4, potencia del motor, etc).
Hay
que resaltar que algunos vehículos
no disponen de espacio suficiente en el interior
del paso de rueda para la instalación
de todo tipo de cadenas de nieve, por lo que
habrá que recurrir a aquellas que se
apliquen sólo desde el exterior (del
tipo de pala o malla, o un nuevo tipo de cadena
"tradicional" cuyos eslabones fabricados
en aceros de alta calidad tienen tan sólo
9 mm de grosor, lo que permite su utilización
en estos vehículos sin perder ninguna
de sus prestaciones.
La
calidad de fabricación es otro de los
factores primordiales a la hora de considerar
una cadena de nieve. El tipo de material y
sus tratamientos, la fabricación de
los eslabones, su diámetro y su acabado
(con o sin soldadura), los sistemas de cierre
y sus accesorios, etc; influyen directamente
en la duración de una cadena. Por tanto,
hay que evaluar de nuevo las condiciones de
utilización a la hora de aconsejar
una determinada cadena.
Una
fórmula que asegura en gran medida
la calidad de una buena cadena de nieve es
su homologación por alguna entidad
de reconocida garantía, como es el
caso del TÜV alemán.
Embalaje
y uso
Otro
factor importante para el usuario es el tipo
de embalaje en el que están contenidas
las cadenas: debe ser cómodo, práctico
y fuerte, ya que el usuario valorará
mucho que las cadenas ocupen poco espacio
y que no ensucien su maletero. Otro ratio
importante a la hora de valorar una cadena
de nieve es su facilidad de montaje. Existen
básicamente dos sistemas: el modelo
antiguo y el moderno.
El modelo antiguo es aquel en el que la cadena
se sitúa en el suelo frente al vehículo,
que debe ser movido hasta situarse encima,
momento en el que se engancha la cadena, primero
por dentro y después por fuera. Es
un sistema algo lento, sucio y requiere cierta
habilidad.
El sistema moderno es aquel en el que la cadena
incorpora un aro interior flexible, que se
engancha desde el exterior, antes de posicionarlo
detrás de la rueda, procediéndose
después a cerrar las dos semi-partes
exteriores (una fija y otra que es la que
se tensa) con o sin trinqueta. Es más
rápido y fácil, pero requiere
un ensayo o entrenamiento previo en condiciones
normales para aprender los pasos y las partes
de la cadena.
Además, existe otro tipo de cadenas
de montaje ultrarrápido, las denominadas
de pala que mencionábamos anteriormente,
pero que requieren de un pre-montaje en los
tornillos de rueda (en los que queda alojada
la pieza durante todo el invierno). Sin embargo,
una vez realizado éste, el montaje
final es rápido, limpio y no hay que
poner las manos en el interior de las ruedas.
Por
último, está el factor precio,
que varía mucho entre unos tipos u
otros de cadena, pero que no es ni mucho menos
el más importante, sobre todo en un
elemento de seguridad como es el caso de la
cadena de nieve en condiciones de climatología
adversa.
Montaje
de una cadena de nieve
El
montaje de una moderna cadena de nieve es
sencillo, pero requiere de una cierta práctica,
ya que sino corresmos del riesgo de descubrir,
en el momento más inapropiado, un amasijo
de eslabones difícilmente desenredables.
Para
facilitar la comprensión de las fases
de montaje puedes guiarte por las imágenes
animadas que verás en la ilustración
adjunta.
Carlos Maudes y Dpt.Tec.Rotex