Anticongelantes:
Consejos para no quedarse helado
El
líquido que corre por nuestro sistema
de refrigeración es una solución
de glicol diluida en agua con una concentración
óptima del 45-50 por ciento.
Además, ese fluido incorpora aditivos
e inhibidores de gran calidad. Su misión
es disipar el calor que se produce como
consecuencia de los ciclos de
explosión, y proteger, al mismo tiempo,
algunos componentes críticos que
se ven expuestos a fenómenos de cavitación
(corrosión que afecta a los cilindros
y bomba de agua y que se produce por la
implosión de las burbujas que se
forman en el sistema).
El fluido refrigerante/anticongelante no
disfruta de una vida eterna. Muy al contrario,
como norma general, debe ser sustituido
todos los años. Aún así,
y dependiendo de la utilización que
le demos al vehículo (no es lo mismo
hacer seis mil kilómetros al año
que hacer veinte mil), es aconsejable comprobar
el estado del fluido regularmente (tres
o cuatro veces al año)
para ver si se encuentra sucio o contiene
óxidos.
Los
pasos a seguir son los siguientes: